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La
competición siempre da resultado en beneficio de la industria automovilística
pero nunca en la historia del automovilismo y la industria nacional se
logró un equipo tan exitoso como en Nürburgring.
En esta oportunidad coincidieron esfuerzos y performance de hombres y máquinas
que no podrá volver a repetirse. Es un orgullo para nosotros contar con
uno de los participantes de esta inolvidable competencia.
Usted podrá apreciar en el Museo del Automóvil la cupé número 1
original, que compitió exitosamente en Alemania. Mientras tanto conozca
algo más sobre la epopeya de la Misión Argentina a Nürburgring.
Destino Nürburgring
Fue el operativo más importante que concretó el automovilismo
argentino. Indiscutiblemente, desde aquel lejano 1958 en que Juan Manuel
Fangio decía adiós a las carreras, nunca pudimos tomar el empuje
suficiente como para que el nombre de nuestro país volviera a tener
repercusión en el terreno de las carreras de autos. Ni con nuestras
temporadas internacionales (que ayudan, pero aisladamente un mes al año),
ni con las excursiones de algunos equipos argentinos por Europa (que
lamentablemente fracasaron) pudimos retornar a los primeros planos. Pero
esta vez puede ser. Porque se encararon las cosas con seriedad. Porque
todo se planificó con el suficiente tiempo.
Porque vamos a Europa con un equipo argentino, con autos argentinos y
pilotos argentinos. Porque llevamos la representación de una industria
automotriz que se califica como la más poderosa de Latinoamérica, pero
a la cual le hace falta mostrarse al mundo para que el mundo la conozca.
La idea nació hace rato, quizá en el mismo momento en que Juan Manuel
Fangio y Oreste Berta se enteraron de que existía una carrera llamada
el "Maratón de la ruta", de 84 horas de duración, en el
dificilísimo circuito alemán de Nurbürgring, para autos de Turismo, y
en el cual vislumbraron que el Torino podía tener muchas posibilidades.
El proyecto quedó en carpeta, se estudió, se analizó, se pidió apoyo
a entidades gubernamentales, a empresas privadas, y se puso en marcha.
Entonces, dentro de pocos días, a la 1 de la mañana del 20 de agosto
de 1969 se verá el resultado. Cuando dos o tres autos argentinos, con
un equipo comandado por el legendario Juan Manuel Fangio, larguen la
monumental prueba.
Allí estará plenamente lograda la primera parte del objetivo, la meta
fundamental: mostrarnos al mundo. Demostrar que el automovilismo
argentino sigue existiendo aun después de Fangio, con mucha más
fuerza, con mucha más inquietudes, con mucho más afán por
progresar...
Lo dijimos a nuestra vuelta de Alemania, hace unos meses. No nos
cansamos de reiterárselo a quien nos quisiera oír. Lo seguimos
diciendo hoy: el asunto no es fácil. La cosa es mucho más difícil que
lo que cualquiera puede imaginarse de antemano. Son tres días y medio
de andar constantemente en un circuito sumamente difícil, donde no hay
posibilidades de equivocarse. |